Mezcla los ingredientes del marinado en un bol pequeño. Pon el pollo en una bandeja para hornear. Viértele por encima el marinado, reparte bien. Frótalo para que se impregne y ponle dentro las láminas de jengibre y el chile. Déjalo marinar al menos durante 1 hora, aunque lo mejor es que repose de un día para otro.
Cuando esté listo, precalienta el horno a 190 °C (160 °C con la función de ventilador). Con ayuda de aguja e hilo, cose la piel que rodea la abertura del pollo por la parte de abajo (el punto de festón es ideal para esta tarea), para que la cavidad quede tan cerrada y sellada como sea posible. Recoge el marinado y viértelo en una jarra.
Enjuaga y lava la bandeja de horno. A continuación, reparte por encima las cebolletas organizadas para que sirvan de soporte al pollo. Seguidamente, vierte el marinado que habías recogido. Échalo dentro del pollo, por el hueco del cuello. Ahora tienes que colocar el pollo apoyado en las cebolletas, con cuidado de que no se desperdicien los jugos. Para terminar, cose la abertura del cuello para cerrarla y que la marinada se quede atrapada dentro del pollo.
Engrasa la piel del pollo con aceite de cacahuete y sazónalo bien, con sal a tu gusto. Mételo en el horno. Necesitará aproximadamente 1 hora y 10 minutos, dependerá del tamaño del pollo.
Antes de servirlo, déjalo reposar durante 20 minutos. Para servirlo, corta por la parte que antes habías cosido para que se viertan los jugos. Reparte el pollo cortándolo al estilo chino o al estilo occidental ¡y a disfrutar!